Hace un par de días finalmente comenzó a llover. Nos estabamos muriendo de calor (bueno todavía hace calor, pero menos) y creo que todos anhelabamos la llegada de la lluvia.
Asi pues hoy amaneció lloviendo, una lluvia ligera, de esas que sales y dices “paraguas???, no!!!” y a las tres cuadras ya tienes todo el pelo mojado, jeje.
Nublado, se antoja el cafecito y meterte a la cama y poner una buena película.
Y bueno salí un momento de la oficina para hacer un pago en el banco, huele a mojado, está fresco.
Mientras caminaba sintiendo las gotitas en mi cabeza llegaron los recuerdos. En tanto tiempo que tenemos juntos hemos pasado por temporadas de calor, lluvias y frio. Asi que debo tener muchas aventuras en días de lluvia pero hay una en particular que recordé hoy.
Agosto del 2006, había pasado una semana desde el primer beso (o besos). Habíamos comentado el tema muchisimas veces en el chat. Calificando nuestros besos, comentando el hecho incluso alucinando sobre si lo volveríamos a hacer o no…
Hasta ese momento solo había sido eso, unos besos. El había sido muy propio, nada de tocar de más ni mucho menos. Como niño bien portado, tal vez utilizando una de las más viejas tecnicas de seducción, besos suaves pero apasionados, justo como cuando te dan una probadita y te dejan con ganas de más.
Pero varias veces comenté que no podía volver a pasar. “Tenemos que portarnos bien”. Y de alguna forma había incluso evitado un poquito el verlo.
Pero esa tarde estabamos para variar en el chat. Y nos pusimos de acuerdo para salir un rato en la tarde. No recuerdo que pretexto pusimos, solo recuerdo que pasó por mi a mi oficina y me dijo que ibamos a ir a un bar que el conocía que estaba cerca.
Cuando ibamos en camino una super tormenta comezó a caer, las calles estaban como ríos y los vidrios del carro empañados, el tráfico de locos. Duramos una eternidad para llegar al mentado bar, temiendo que el carrito de la empresa ya no diera para más y se quedara atrapado en la calle inundada.
Finalmente llegamos. El lugar estaba casi solo. Había mesas de billar y algunas mesitas regadas por ahi, nosotros nos sentamos en una salita, cada uno en su sillón. Mi cabeza me decía que tenía que poner distancia. Estabamos ahi como amigos, como siempre. Pero tenía muy fresco el recuerdo de la semana anterior y las mariposas en la panza no dejaban de revolotear como locas.
Yo no sé que pasaría por su cabeza pero yo no me distraía de la plática viendo sus labios y preguntandome si lo besaría de nuevo, si el intentaría acercarse otra vez. SI!!! quiero…. NO!!!! debo.
Torres 10 con agua mineral, como siempre platicando sin parar, risas, me siento cómoda y contenta estando con él.
Con unas cuantas bebidas, ya más relax en la plática y aún cada uno en su sillón pero estamos más cerca, nuestras rodillas se tocan, y obviamente en la plática no puede faltar el tema de “la semana anterior y lo que pasó”.
En un momento me dice, “ven te quiero decir algo” como si me fuera a decir un secreto y me acerco, “victima perfecta que sabe muy bien lo que pasará” Su mano en mi mejilla y entonces sus labios están en los mios tiernos, húmedos, embriagantes y adictivos.
Y al terminar el beso me pongo roja y no quiero verlo a los ojos y el se rie de mi.
Voy al baño, me siento un poco mareda, tengo una sonrisa de oreja a oreja, me siento en las nubes y al mismo tiempo me pregunto que tontería estoy haciendo.
Regreso y ahora me siento a su lado en el sillón. Unos cuantos besos más mientras estamos ahí. Wow!! Seguimos ahi un rato más pero no mucho. Me va a llevar a mi oficina.
Antes de salir de ahí pasamos al baño, un pequeño pasillo solo, estamos ahi los dos solos lejos de la vista del resto del mundo.
Y me besa de nuevo, pero esta vez es apasionado total, mis brazos rodean su cuello y me aprieta contra su cuerpo y pone su mano en mis pompis… Es seguro que no va a parar aqui, porque yo quiero más y él también. Y se siente tan bien!!!
Regresamos a mi oficina y le digo que se pasé. La mayoría de la gente ya salió. Vamos a mi oficina. Nos encerramos con la luz apagada. Casi no veo nada. Afuera todavía llueve, asi como hoy.
Los besos suben de tono cada vez más, son más intensos, apasionados y DESESPERADOS. Me pone contra la pared, sus manos acarician mi espalda. Mis dedos despeinan su cabello, mis manos bajan a sus pompis mientras me besa el cuello.
Una silla y se sienta y yo me siento sobre el y comienzo a moverme. Y siento su erección a través de la ropa y siento las caricias de sus manos por primera vez sobre mi busto, sobre mi espalda. Me gusta como me toca, me gusta sentir su erección moviendome sobre él y comienzo a sentirme mojada, exitada. Eso es el deseo, esa sensación de arrebato total… Y TE DESEO.
No hubo desnudez ese día, pero fue un super faje del mundo.
Una semana después de nuestro primer beso.
